viernes, 26 de marzo de 2010

El despertar

(1)
Desperté, me encontré tendido en el frio suelo de mármol de la estancia, cuadros negros y blancos, impolutos, parecían haber sido limpiados segundos antes, una gran mesa rectangular de oscura madera con varias sillas a su alrededor se situaba en el centro de la sala….
-¿Que demonios ha ocurrido?...me pregunte sin abrir la boca para nada.
No recordaba cómo había llegado allí, los únicos segundos de mi vida que recuerdo son desde el mismo momento que desperté en aquel sitio, ni tan siquiera recordaba mi nombre.
-¿Cuánto tiempo llevo aquí? ¿Cómo he llegado aquí?....preguntas sin respuesta resonando una y otra vez en mi mente.
Me arrastre por el suelo hasta llegar a una silla que me ayudase a incorporarme, mi cabeza parecía haber sido golpeada, pero no había restos de sangre por ningún sitio, ni tan siquiera una leve herida.
Casi de pie escuche un ruido que parecía provenir de una de las puertas que rodeaban la estancia, mire a mi alrededor para intentar adivinar de cual podría provenir dicho ruido.
-1,2,3…..mmmm!!!! Demasiadas puertas, sí voy una por una tardaría demasiado.
De nuevo se oyó el mismo ruido, esta vez algo más fuerte, parecía provenir de una de las puertas más cercanas…..a mi espalda, gire mi cabeza y pareció que el pomo giraba lentamente, mis ojos se abrieron y mi respiración se acelero, el ruido cada vez se hacía más inquietante, más asustadizo.
Me senté en la silla que momentos antes había utilizado para levantarme, esperando que la puerta se abriese no sin estar asustado pero con la esperanza de que apareciese alguien que me dijese como había llegado allí.
Los nervios se apoderaron de mí, y con una voz entrecortada por el temor, por la angustia de lo que estaba sucediéndome, entre balbuceos de mi boca salió una pregunta….
-¿Qui…qui….quien hay ay?
El pomo dejo de girar y el ruido ceso al instante, poco a poco mis nervios fueron menguando.
No me había dado cuenta de los grandes ventanales de la estancia, desde ellos se podía ver un gran bosque oscuro, bañado por los rayos del sol en su crepúsculo nocturno.
-¿Qué hora es?...pregunte mirando mi muñeca mientras me levantaba de la silla no sin esfuerzo para acercarme a una de esas ventanas para ver si recordaba algo.
La inmensidad de aquel bosque me sobrecogió, su oscuridad parecía esconder aterradores secretos, una niebla espesa cubría el terreno y se perdía entre los arboles mientras la noche caía sin más remedio.
Pose mi mano en el cristal de aquella ventana para sujetarme, pues aun estaba aturdido y sin fuerzas en las piernas para mantenerme en pie…la ventana estaba helada por el frio viento, un escalofrió recorrió mi espina dorsal e hizo que se me erizara el bello.

( 2)
Me tambalee, las fuerzas se me iban poco a poco, creí desvanecer de nuevo, en ese momento juraría haber visto veloces sombras recorrer las cercanías de aquella casa…
-¿Que ocurre en este lugar? ¿Qué demonios hago aquí?
…las preguntas aturdían aun más mi cabeza, las ganas de saber donde me encontraba me llevaron de nuevo al frio suelo de mármol, allí, de rodillas, comenzaron de nuevo los inquietantes ruidos….lejanos.
Mire por encima del hombro hacia la puerta donde creía que provenía el ruido, sin abandonar el suelo, casi sin moverme.
Note varias presencias en la estancia, no estaba solo, algo ocurría en aquel lugar que no llegaba a comprender.
Una gota de sangre cayó al suelo….estaba sangrando por la nariz, de pequeño siempre me pasaba cuando en mi habitación estaba solo…o aparentemente solo, pero de pequeño no le daba demasiada importancia hasta que un día ocurrió algo que recordare para toda la vida, en ese mismo momento supe que tenía que escribir mis sueños, contárselos a la gente para poder encontrar a alguien que fuese igual que yo.
23 de Junio de 1990 la noche en la que todo comenzó, justo la fecha de mi sexto cumpleaños, seis días antes había muerto mi abuela, a la que tanto odiaba, y, a la que por pequeño que fuese, siempre desee su muerte y por fin ocurrió, pero esa noche me di cuenta de cuan especial era mi vida.
Estaba en mi habitación, presuntamente solo….yo nunca tuve un amigo imaginario ni nada parecido, no lo necesitaba, hablaba con la gente sin ningún problema, recuerdo que comencé a sangrar abundantemente por la nariz pero no me asuste y en ese mismo momento escuche una voz que parecía provenir del armario…
-Te van a suceder cosas extraordinarias a partir de hoy, cosas que deberás contar para que salgan bien y otras para que, simplemente, no sucedan.
-No te asustes mi nieto querido!!!, se que siempre me odiaste, pero aun así, te perdono, no sé qué te hice pero sea lo que sea…..PERDONAME!!!! Solo quiero que sepas que tú y yo no somos tan distintos, ya te darás cuenta.
Me sentí en parte rabioso y en parte aliviado por aquellas palabras, algo sentí en mi pecho como si alguien intentase coger mi corazón para hacerlo latir con más fuerza, comencé a sentir un calor primaveral, que poco a poco fue aumentando, mi corazón latía cada vez con más rapidez y la sangre que salía de mi nariz ceso, en ese momento caí rendido en la cama despertando al día siguiente como si nada hubiese ocurrido pero acordándome de todo.

miércoles, 24 de marzo de 2010

La dulce muerte


Hoy en mis sueños la he vuelto a ver, con su voz cálida me llamaba, con su frió tacto me rozaba, hoy en mis sueños quiso que la acompañara pero le dije que esperara pues hoy te puedo ver:

-espera dulce muerte un día mas, dejame vivir por unas horas, quizás esta noche la vea, quizás esta noche pueda estar con ella.

La muerte no me oyó, ni tan siquiera me miro, y lentamente paro mi corazón, me sumió en un sueño eterno, en un sueño de dolor y sufrimiento pues no te tengo, pues no te he visto.

Que mi alma recorra los senderos por los que ande, que mis pasos hoy guíen los de mi amada, que el viento le lleve mi voz desgarrada, pues no te he visto.

Que la lluvia le traiga el sabor de mis besos, que las gotas recorran su suave cuerpo, que sus lágrimas busquen su dulce boca, pues no te he visto.